Una cepa en pie franco es aquella que crece sobre sus propias raíces, sin haber sido injertada sobre un portainjerto americano. En la mayor parte del mundo esta práctica desapareció tras la expansión de la filoxera, una plaga que devastó los viñedos europeos durante el siglo XIX.
En Canarias, la ausencia de filoxera permitió conservar este patrimonio vivo. Muchas viñas centenarias siguen cultivándose sobre sus raíces originales, convirtiendo al archipiélago en uno de los pocos lugares del mundo donde esta forma de cultivo continúa siendo habitual.